La frivolidad de la asesoría de imagen

A l@s asesores de imagen suelen tacharnos de superficiales y frívol@s, quizás por nuestra estrecha relación con el fenómeno de la moda y la estética, tan criticado por unos y tan elogiado por otros, o simplemente por desconocimiento de esta profesión tan creativa y humana a la vez, desde mi punto de vista, ya que ayudamos a que las personas se sientan bien en su propia piel, les damos consejos sobre cómo potenciar su imagen y cómo mostrar su personalidad a través de su apariencia externa, ¿¡qué hay de superficial en eso!?

Ya lo dijo Aristóteles: “La belleza es la mejor carta de presentación”, no podría estar más de acuerdo con esta afirmación, y cuando hablo de belleza, no me refiero a rostros perfectos, ni a medidas de 90-60-90 en el caso de las mujeres, o cuerpos esculturales en el caso de los hombres, no nos quedemos sólo en el atractivo físico, sino a una serie de aptitudes como: la elegancia, la integridad, la inteligencia, el encanto personal, la simpatía y una actitud positiva ante la vida.

Si te pidiera a tí, que estás leyendo este artículo, que me hicieras un listado de aspectos positivos y negativos de tu imagen, estoy convencida de que ganarían los segundos por goleada, una de las cosas que me ha enseñado este mundo del asesoramiento personal, es que la mayoría de las personas, somos incapaces de nombrar más de 3 cualidades positivas sobre nuestro aspecto físico, ¿qué opinas sobre esto?

Me alegraría mucho saber que te encuentras dentro de ese pequeño porcentaje que sabe apreciar realmente su belleza y, en consecuencia, la de los demás.

Así que, por si no lo sabías todavía, te lo digo yo, TODOS, sin excepción, ¡somos bellos! Sólo tenemos que saber cómo elevar a la máxima potencia nuestra imagen y conseguir que la primera impresión de nosotros en una entrevista de trabajo, en un acontecimiento importante, o en nuestro día a día, sea siempre positiva.

 

Fotografía: Mercedes Herrán